El modelo habitual del sector para facturar los servicios de Uber siendo flota es emitir una factura por cada pasajero, con el IVA de transporte al 10% donde aplica, y conservar la liquidación de Uber como el comprobante que cruza esos servicios con sus comisiones. Habitual no significa universal: tu caso concreto lo tiene que confirmar tu asesoría antes de emitir nada.
Con esa cautela por delante, el terreno se entiende mejor de lo que parece.
El mapa del dinero
Cuando tu flota hace un servicio de Uber intervienen tres actores: el pasajero que paga, la plataforma que cobra y liquida, y tu empresa, que es la que presta el transporte. De ahí sale el modelo extendido en el sector: la flota emite una factura por cada pasajero transportado, y la plataforma documenta por su lado las comisiones que te descuenta.
La liquidación que Uber envía cada periodo funciona como comprobante de todo eso: qué servicios hubo, qué se cobró y qué comisión se aplicó en cada uno. Es un documento valiosísimo para cuadrar, pero no sustituye a tus facturas. Guardar la liquidación y no emitir las facturas es dejar la mitad del trabajo sin hacer.
El IVA del transporte
El transporte de pasajeros lleva un IVA reducido del 10% donde aplica. Si operas en Canarias el impuesto es el IGIC y en Ceuta y Melilla el IPSI, cada uno con su lógica. CUBIO entiende los tres regímenes y aplica el que corresponde según dónde operes, sin que tengas que acordarte tú en cada factura.
Aquí la prudencia manda. Los tipos y su aplicación dependen de tu actividad y de tu territorio, y esa conversación hay que tenerla con tu asesoría antes de la primera factura, no después de la primera revisión de Hacienda.
El problema real es el volumen
Imagina un fin de semana normal de una flota de doce coches en Uber: pongamos 340 servicios entre el viernes y el domingo. Facturar eso a mano, un pasajero por factura, es inviable de todas las maneras en que algo puede serlo. Nadie tiene ese tiempo, y aunque lo tuviera, el error humano en la factura 214 está garantizado.
En CUBIO cada servicio genera su factura por pasajero de forma automática, y esa factura nace bien: numerada en una serie sin huecos, con su asiento de partida doble creado en el momento de emitir y con los registros del SII viajando a la AEAT desde la propia factura. Cada documento lleva además una huella criptográfica encadenada con el anterior y un QR verificable públicamente en verify.cubio.io. El sistema está preparado para VeriFactu y se activa cuando tu operativa lo requiere.
Dicho más llano: el volumen deja de ser un problema porque ninguna factura pasa por unas manos.
Y la liquidación se concilia sola
Queda la otra mitad del trabajo: comprobar que lo que Uber dice que pasó coincide con lo que tu flota hizo. CUBIO cruza cada liquidación contra los servicios y las comisiones de forma automática, y lo que no cuadra sale a la superficie con nombre, fecha e importe, en vez de esconderse en la fila 800 de una hoja de cálculo.
El detalle de ese proceso lo contamos en cómo conciliamos las liquidaciones de Uber y Cabify. Y si también trabajas con Cabify, ten en cuenta que su modelo documental es distinto, por periodos y no por pasajero, y le hemos dedicado su propio artículo.
Antes de emitir la primera
El orden correcto es aburrido y funciona: primero el criterio fiscal con tu asesoría (modelo de facturación, tipos aplicables, tu caso concreto), y después la automatización. Nunca al revés, porque automatizar un criterio equivocado solo fabrica errores más rápido.
Cuando el criterio esté claro, el resto es mecánica que una plataforma hace mejor que una persona: así funciona la facturación de CUBIO, y si quieres verla con tus números de Uber encima de la mesa, escríbenos.