Una liquidación de plataforma es el documento con el que Uber, Cabify o cualquier agregador te detalla, para un periodo concreto, cuánto facturaron tus vehículos, qué comisión se ha quedado la plataforma y qué importe neto acaba en tu banco. Conciliarla significa comprobar, línea a línea, que ese documento coincide con lo que tus coches hicieron de verdad.
Suena a trámite administrativo. En realidad es la única auditoría posible sobre una parte importante de tus ingresos, porque la liquidación la escribe la otra parte del contrato.
Anatomía: bruto, comisión y neto
Toda liquidación cuenta la misma historia en tres cifras. El bruto es lo que pagaron los pasajeros por los viajes del periodo. La comisión es lo que la plataforma descuenta por ponerte esa demanda, y rara vez es un porcentaje limpio: dentro conviven ajustes por cancelaciones, promociones, peajes, propinas e incentivos, cada uno con su signo. El neto es la resta, la transferencia que ves en el extracto bancario.
El error habitual es mirar solo la tercera cifra. Pongamos que una plataforma te ingresa 6.842,15 € por una semana con 397 viajes. Si se parece a lo de la semana anterior, se da por buena y a otra cosa. Ese número, solo, no dice si falta un viaje, si la comisión aplicada es la pactada o si una cancelación se descontó dos veces.
Qué significa conciliar de verdad
Conciliar no es comprobar que llegó la transferencia. Es cruzar tres fuentes: la liquidación que emite la plataforma, los servicios que tu sistema registró y el movimiento del banco. Cada viaje del documento tiene que existir en tu operación con su importe, cada comisión tiene que corresponder al acuerdo vigente, y la suma de todo tiene que clavar el ingreso bancario al céntimo. Cuando una de las tres patas falla, tienes un descuadre con nombre y fecha en lugar de una sospecha difusa.
Hecho a mano, con exportaciones y hojas de cálculo, esto se come una mañana por plataforma y por periodo. Por eso casi nadie lo hace todas las semanas, y por eso los errores pequeños se acumulan hasta volverse invisibles. Un desvío de 12,40 € semanales no lo nota nadie; su versión anual, sí.
Uber y Cabify no liquidan igual
Cada plataforma tiene su propia lógica documental y conviene respetarla en lugar de pelearse con ella. Con Uber, la factura del servicio se emite por pasajero y la liquidación funciona como comprobante del cobro. Cabify, en cambio, trabaja con liquidaciones por periodo. Tratar a las dos igual es una fuente clásica de líos con el IVA y con la numeración de facturas.
CUBIO concilia automáticamente las liquidaciones de Uber y Cabify contra tus servicios y tus comisiones, cada plataforma con su lógica. El detalle de cómo funciona está en cómo conciliamos las liquidaciones de Uber y Cabify.
Cuando cuadra, ¿dónde acaba?
Una liquidación conciliada tiene que aterrizar en la contabilidad sin pasos intermedios. En CUBIO cada factura nace numerada y contabilizada, con su asiento de partida doble, y cada asiento apunta al documento que lo originó: pulsas "Ver asientos" sobre el documento y ves exactamente qué escribió en tus libros. Desde ahí, todo se exporta a A3, Holded o Sage sin re-teclear, para que tu gestoría reciba datos y no capturas de pantalla. La parte de facturación completa está explicada en la página de facturación.
La alternativa la conoce cualquier operador: liquidaciones en PDF durmiendo en una carpeta del correo y un cierre de mes que es pura arqueología. De ese hábito, y de otros primos suyos, hablamos en los errores más comunes gestionando una flota.
Un ejercicio para esta semana: coge la última liquidación que recibiste y busca tres viajes concretos en tu sistema, con su importe. Si tardas más de cinco minutos, ya tienes proyecto para el trimestre. Y si prefieres que lo haga una máquina, así lo hace CUBIO.