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Auditoría y trazabilidad: quién hizo qué, y cuándo

Equipo CUBIO25 de mayo de 20263 min lectura

La trazabilidad en una empresa de transporte consiste en poder responder en segundos tres preguntas sobre cualquier dato: quién lo tocó, qué cambió y cuándo. Suena modesto hasta el día en que un socio, un auditor o una inspección hace exactamente esas preguntas y la respuesta depende de la memoria de alguien que ya no trabaja en la empresa.

Un registro que no depende de la memoria de nadie

En una flota pasan cosas todo el día: se cambia una tarifa, se anula un servicio a las 22:50, se edita el importe de una factura antes de emitirla, se ajusta la jornada de un conductor. Cada una de esas acciones tiene un autor y un momento, y la diferencia entre un sistema serio y una libreta bonita es que el sistema los guarda sin que nadie tenga que acordarse.

CUBIO registra las acciones con quién y cuándo. No para vigilar, sino para poder reconstruir. Cuando en marzo aparece la pregunta "¿por qué este servicio de enero se cobró a 48,40 € si la tarifa era otra?", la respuesta está escrita, con nombre y fecha, y la conversación dura dos minutos en lugar de una tarde de acusaciones cruzadas.

Este registro funciona mejor acompañado de un buen reparto de accesos: si todo el mundo puede tocarlo todo, el "quién" se diluye. De eso hablamos en permisos a medida para tu equipo.

Documentos con historia, en las dos direcciones

La trazabilidad de verdad se nota en el dinero. En CUBIO cada factura nace contabilizada: al emitirla se genera su asiento de partida doble (ventas, IVA repercutido, cliente), con el debe y el haber cuadrados siempre. Y el vínculo se puede recorrer en ambos sentidos: en el documento hay un botón de "Ver asientos" que enseña su contabilidad, y cada asiento apunta a su documento de origen.

Eso convierte la pregunta clásica de la gestoría ("¿de dónde sale este apunte?") en un clic. La integridad del conjunto, además, se comprueba de forma continua, no una vez al año cuando ya es tarde para arreglar nada.

Facturas que se defienden solas

Hay una capa más, pensada para quien tiene que fiarse de tus papeles sin conocerte. Las facturas de CUBIO llevan numeración de serie sin huecos, una huella criptográfica encadenada entre facturas y un QR impreso en el pie del PDF que cualquiera puede comprobar en verify.cubio.io, también para prefacturas. Si alguien tocase una factura ya emitida, la cadena cantaría.

Los registros del SII viajan a la AEAT desde la propia factura, sin proceso aparte que alguien pueda olvidar un viernes. Y el sistema está preparado para VeriFactu: se activa cuando tu operativa lo requiere. Sobre plazos y obligaciones concretas de tu caso, confírmalo con tu asesoría, que para eso está.

A quién le quita peso de encima

A los socios, primero. Cuando hay varias familias o inversores en una flota, la mitad de las tensiones vienen de la opacidad, no del dinero. Poder enseñar quién hizo qué y cómo cuadra cada euro desactiva conversaciones antes de que empiecen.

A la gestoría y a los auditores, después. Con exportación directa a A3, Holded y Sage y un portal específico para la gestoría, revisar deja de ser reconstruir. Las liquidaciones de plataformas, que suelen ser el punto oscuro, se concilian contra servicios y comisiones con su documentación al lado.

Y a ti, en una inspección. Nadie disfruta una, pero se vive distinto cuando la jornada de los conductores se registró mientras ocurría y cada factura arrastra su asiento, su huella y su QR. Presentar papeles ordenados no te garantiza nada, pero presentar papeles reconstruidos de memoria casi te garantiza problemas.

La trazabilidad no se improvisa la semana que la necesitas; o estaba puesta desde el principio, o no está. Si quieres ver cómo queda una factura con su asiento, su cadena y su QR de verificación, mira cómo lo hacemos.

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